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(Digo química para diferenciar este procedimiento, que durante tantos años se usó, del digital, que es el que actualmente se utiliza).

Este es un

Cursillo completo sobre el revelado de la película y el papel fotográfico en la fotografía química en blanco y negro, que se irá desarrollando en varias entradas

o también,

Procedimientos en el laboratorio fotográfico de blanco y negro

 

SUMARIO

1 Introducción

2 El cuarto oscuro

3,1 La película: diferentes clases

3,2 Revelado de la película. Preliminares, instrumentos y clases de reveladores

3,3 Revelado en sí: procedimiento y prueba de la gota

3,4 Lavado, secado y archivado de negativos

4,1 El papel fotográfico. Clases de papeles

4,2 El revelado del papel: Prelimnares, instrumentos y montaje del laboratorio

4,3 Positivado de ampliaciones

5,1 Copias de contacto

5,2 Organización de un archivo

6,1 Manipulaciones posteriores sobre ampliaciones: virados

6,2 Manipulaciones posteriores sobre ampliaciones: pintura, retoques y final


Nota inicial para malévolos

Habrá quien se pregunte qué pinta aquí este cursillo sobre fotografía antigua, en la actual época de movileros e instagrameros. Bueno, pues tiene una explicación muy sencilla, y es que esta es otra clase de fotografía, y los resultados que con ella se pueden conseguir son diferentes (aunque como se verá luego, intercambiables). No digo que sean mejores ni peores, pero desde luego son diferentes, como diferente es la actitud mental de quien empuña una Nikon provista de un gran angular (digamos, un 28) y cargada con HP5, a la del que sólo tiene un móvil, por más que sea el último grito. Para empezar, el de la Nikon se lo piensa, puesto que cada vez que dispara corre el contador, y eso en general le contiene, mientras que el del móvil lo tiene gratis pero no puede (lo que en general suele suceder es que no sabe) combinar los diversos mecanismos que definen el resultado final, todo eso de velocidad de obturación, apertura del diafragma, filtrado y demás zarandajas…

Sin embargo, a fin de cuentas, esta porfía es vana y estéril, pues resulta que todo es intercambiable, incluidas las actitudes (el del móvil puede pensar muchísimo y el de la Nikon estar completamente borracho), y no digamos ya los resultados, sí, porque con un ordenador podemos simular los aspectos de la fotografía química (antigua o analógica, le dicen), para lo que basta con saber utilizar el Photoshop (o el GIMP, que es gratis) y luego imprimir en papel Gallerie, y a ver quién es el guapo que distingue una cosa de otra, y al revés, que con una Polaroid, ¿quién no es capaz de hacer algo parecido (por lo borroso, movido, torcido y desenfocado) a lo que hace la chavalería con los móviles de hoy en día? Y en menos que canta un gallo…

De forma que como lo que voy a decir también es gratis, y el saber no ocupa lugar, ahí va la información (bastante sucinta, por cierto), y quien quiera que se aproveche de ella y aprenda los dos métodos (que el que se refiere al móvil, se supone que ya lo sabe).


Capítulo 1 – INTRODUCCIÓN

Desde los tiempos de Niepce y Daguerre, es decir, desde 1825 hasta el advenimiento del siglo XXI (quien esto escribe hizo sus últimas fotos químicas en el año 2008), se utilizó un procedimiento para hacer fotografías que hoy ha caído prácticamente en desuso, pero que, como sucede a veces, tiene multitud de defensores. Se trata del proceso químico (por medios químicos o fotoquímicos) de obtención de imágenes. Esto puede parecer un contrasentido (¿qué tienen que ver la química y la luz?), pero todos hemos visto muchas fotografías, algunas muy bonitas, que confirman el aserto.

Para intentar explicar en qué consiste hay que hacer mención de algunos conceptos. Por ejemplo, ¿qué es el elemento sensible que se modifica cuando sobre él incide la luz?

Se trata de una sal de plata extendida y estabilizada sobre un soporte, soporte que por lo general es una película de plástico (como en los rollos de 35 mm), aunque también puede ser una lámina de plástico (en las placas) o de cristal (en las placas antiguas), o incluso un soporte tipo papel en los papeles fotográficos. Esta sal de plata está emulsionada con gelatina, sustancia destinada a darle consistencia, y debido a ello se la suele conocer como emulsión.

La sal de plata está compuesta de partículas (en realidad está compuesta de moléculas, pero aquí no vamos a meternos en honduras) que tienen una estructura formada por lo que llamaremos granos. Estos granos son, como si dijéramos, grumos de moléculas de la citada sal, que puede ser bromuro, cloruro o yoduro de plata (o una mezcla de ellas), la cuál tiene una curiosa propiedad (y aquí radica el intríngulis del asunto): la de ser sensible a la luz. Cuando un fotón (un rayo de luz) incide sobre una de esas moléculas, alguno de sus átomos se ioniza (cambia de estado energético), y cuando mediante un proceso químico revelamos la película, las moléculas heridas por la luz se transforman liberando la plata metálica, que es de color negro, y las partículas restantes son disueltas en el baño y eliminadas por los procesos posteriores (fijado y lavado).

Esto es así, aunque de una manera muy superficial y a grandes rasgos (a saber las matizaciones que podría hacer un químico), pero el hecho innegable es que, tras el revelado y los baños posteriores, aquellos puntos en que incidió la luz se han oscurecido en proporción directa a la intensidad de esta, y las zonas a las que no sucedió tal fenómeno (puesto que a ellas no llegó ninguna cantidad de luz) se presentan transparentes (o blancas en el caso del papel fotográfico).

Ahora cabría preguntarse: ¿y cómo llega esa luz a la película? Pues a través de un sistema de lentes (el objetivo, ya sea el de la cámara o el de la ampliadora) que la conducen de la manera adecuada y forman sobre su superficie (la de la película) una imagen idéntica a la que hemos proyectado con la cámara. En realidad no idéntica, sino cabeza abajo (el objetivo la invierte geométricamente), y negro lo que era blanco y blanco lo que era negro: es decir, un negativo de la imagen.

Tenemos, pues, una imagen con los tonos inversos a los de la realidad, lo que se aprecia en el hecho de que a simple vista no somos capaces de reconocer lo que allí se pinta. Sí en el caso de un paisaje, por ejemplo, pues podemos ver las líneas que lo definen, el perfil de los montes, la línea del horizonte, etc., pero en el caso de un retrato, ¿ha intentado usted averiguar si la chica que allí aparece (pongamos por caso) ha salido guapa o, por el contrario, rematadamente fea?

37bis-9 negativo

Eso ya es más difícil de discernir, y para ello nos valemos de un segundo paso, al que llamamos positivado.

El positivado es una inversión de una inversión, o dicho de otra manera, un negativo de un negativo, porque ¿y si ahora proyectamos ese negativo sobre un soporte de las mismas características (el papel fotográfico) y lo revelamos? Lo negro se volverá blanco y viceversa, con lo que habremos dado la vuelta completa al círculo…, que es precisamente lo que se hace cuando se positiva sobre papel fotográfico mediante la ampliadora.

37bis-9 positivoEstá guapa, ¿no?

En resumen: conseguir una fotografía en blanco y negro requiere dos pasos. Hacer la foto, es decir, disparar la cámara y dejar que la luz que refleja el objeto fotografiado incida sobre la película –tras lo que es preciso revelar esa película–, y hacer la copia, o lo que es lo mismo, exponer el papel fotográfico a la luz que proyecta la ampliadora, haz de luz que estará determinado por el negativo que proyectemos –y después revelar ese papel expuesto, como es claro–, tras lo que tendremos una reproducción más o menos fiel del original.

Al principio –de hecho, hasta que comenzó el siglo XX– sólo existió el procedimiento en blanco y negro, es decir, el que reproduce las imágenes utilizando una gama de grises –que es precisamente el que vamos a describir en esta líneas–, pero luego, de manera inevitable, apareció el color.

Emulsiones sensibles a los colores que ve el ojo humano existieron desde 1907, como el Autochrome, pero la más importante en la historia de la fotografía es el Kodachrome, que se comercializó desde 1935 hasta 2009. Su calidad, es decir, la exacta reproducción de los colores, y lo que es más, la duración en perfecto estado durante largo tiempo de las diapositivas, la convirtió en la reina de las emulsiones. De ello puedo dar fe personalmente, puesto que tengo infinidad de fotografías hechas por mi padre y por mi abuelo, las cuales, setenta y más años después, continúan inmaculadas. Buena diferencia con el resto de las marcas comerciales…

kodachrome 1957 56-1Kodachrome del año 1957

Otras películas que se han utilizado profusamente han sido el Ektachrome, el Agfachrome y, más modernamente, el Fujichrome, cuya variedad conocida como Velvia conseguía (y seguirá consiguiendo, puesto que aún se sigue usando) resultados análogos al Kodachrome.

Esto por lo que se refiere a las diapositivas (película en color que se revela por inversión, con lo que se consigue un positivo directamente en la misma película; los fotogramas se cortan luego uno a uno y se montan en marquitos para poder proyectarlos con un proyector), pero también ha habido enorme variedad en marcas de películas negativas en color. Sin embargo, como no es lo que nos interesa, pues el tratamiento del color son palabras mayores y propio sólo de laboratorios especializados, dejaremos aquí este asunto y pasaremos a describir el proceso de obtención de imágenes en blanco y negro –o lo que es lo mismo, compuestas de una infinidad de tonos grises, desde el más puro blanco hasta el más opaco negro– que cualquiera puede hacer en casa.

AVISO

Es más que probable que la primera vez que lea este manual le resulte farragoso e incomprensible hasta el extremo y se sienta inducido a renunciar antes de haber intentado dar siquiera los primeros pasos. Si es así, no desespere, porque todos los procedimientos tienen sus complicaciones y secretos, y es preciso familiarizarse con ellos para poder apreciarlos. El proceso de obtención de fotografías en blanco y negro no se aprende en una mañana, y lo más indicado, si se trata de obtener buenos resultados, es perseverar en el empeño y hacer toda clase de pruebas y experimentos, que ellos le llevarán de la mano por el mejor camino.

NOTA FINAL

En este método vamos a hablar únicamente de los procedimientos para revelar la película fotográfica ya expuesta con la cámara, de su posterior positivado sobre papel en el laboratorio o cuarto oscuro, y de los procesos posteriores a que se pueden someter las ampliaciones conseguidas (como son los virados). Otros asuntos , como la naturaleza de las cámaras y sus mecanismos, o la toma de vistas y sus secretos, que también son parte del arte fotográfico, quedarán para otro día, aunque quien lo desee puede buscarlos en internet, que hay multitud de artículos al respecto.

En estos apuntes, además, se describirá el proceso ciñéndonos únicamente a lo que se suele hacer con las películas de 35 mm o paso universal, que son las más comúnmente usadas. Sin embargo, si usted utiliza rollos 120 o 220 (una película más ancha y, por lo tanto, de mejor resolución), el procedimiento es igual en todo. Lo único que tendrá que variar será la disposición de algunas herramientas, como sucede con las espirales en donde se monta la película para ser revelada o el objetivo que debe llevar la ampliadora. Por lo demás, constancia, aplicación y buena suerte.

En la entrega posterior hablaremos de

EL CUARTO OSCURO

 


Esto no tiene nada que ver, pero también se pueden divertir con ello:

http://www.camargorain.com/

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