Diversión segura: la lectura de libros

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Ya he dicho muchas veces que leer novelas, narraciones, ya sean antiguas (históricas) o de actualidad, es lo mismo que ver una película. Y al que no vea imágenes dentro de la cabeza leyendo un texto, le falta un tornillo, por decirlo así.

Además, los libros en el lector eléctrico son muy cómodos y manejables: no estorban, no abultan, no cogen polvo; los puedes leer en cualquier parte, en la cama, en una butaca, en la terraza, en el jardín, en un parque, en un autobús o el metro (y así te distraes)…, y mientras lo haces por tu cabeza circulan las mil y mil aventuras de…

Se pueden sugerir unos cuantos: en la Edad Media: la vida y milagros de el calatravo, aunque se llama Dios conmigo. En el siglo XVII: el viaje que sus múltiples ambiciones llevó a realizar al morisco llamado Juan Rui de Velasco, y durante el que recorrió la península ibérica de sur a norte. En múltiples épocas y escenarios: la saga de esta extensa familia a la que caracteriza sus ojos azules.

De la época presente: un viaje que no hace nadie… o la odisea de una niña de las que ya quedan pocas.

Y para los que no les gustan las aventuras, la narrativa, y lo que quieren es aprender algo nuevo, también hay otros: uno de fotografía, otro de cocina y uno más sobre la peliaguda tarea de escribir con tino, que no es parca tarea.

Podría seguir, pero lo dejo AQUÍ.

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Los grandes aficionados a la cocina pueden mirar en ESTE SITIO.

Y los amantes de las fotos pueden hacerlo AQUÍ (en donde hay paisajes que casi nadie ha visto).

Este libro, gratis

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Si escribes, o quieres hacerlo, es probable que te interese esto: aquí se dan multitud de ideas para enfrentarse a tan descomunal tarea. Además, es GRATIS desde hoy lunes (28 de octubre de 2019) hasta el viernes (1 de noviembre, día de Todos los Santos). Para descargarlo, ve a esta página:

https://www.amazon.es/dp/B07YN4GNNL

De nada.

 

Redacción literaria y creación de textos

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Os dejo aquí una guía para quienes quieren comenzar a escribir. En este libro se tratan asuntos como imaginar, escribir, corregir, publicar, vender…, es decir, el procedimiento que es preciso llevar a cabo para introducir una narración  —una novela— en el alborotado mercado de las letras. Contra lo que se cree, y se dice, no todo es de color de rosa —otros libros que tratan este asunto lo pintan así. Si te vas a embarcar en una de tales aventuras, averigua antes cómo es en realidad la cosa, y para ello puedes echar una ojeada a este libro, lo que quizá haga cambiar tu punto de vista. No es un camino imposible, pero te esperan multitud de obstáculos e inconvenientes que conviene conocer de antemano.

El enlace para verlo es este:

https://www.amazon.es/dp/B07YN4GNNL

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Un reportaje fotográfico que versa sobre las gracias de este país —que son muchas—, puede verse AQUÍ.

Si te gusta leer, también te puedes distraer con esto:

El calatravo

La aventura de un personaje del siglo XVII

Crucita

Ojos azules

La cocina española de siempre.

Podría continuar, pero por ahora lo dejo AQUÍ.

 

San Juan de Baños

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Este es el templo cristiano más antiguo de la península ibérica. Se remonta al siglo VII, y parece ser que lo mandó edificar un rey visigodo que volvía a Toledo tras derrotar a los vascones. Al pasar por estos lugares se sintió indispuesto, y como allí había unas fuentes termales, tomó los baños de rigor y sanó, y muy agradecido dispuso que se construyera esta iglesiuca.

Para levantarla utilizaron materiales que había por las cercanías, como se ha hecho siempre en el transcurso de la historia. Por ejemplo, las columnas son de mármol pulido, y proceden de quintas romanas ya entonces abandonadas.

Está en Baños de Cerrato, junto a Venta de Baños, provincia de Palencia, y vale la pena acercarse a verlo,

Eso sí, si no estás dispuesto a salir de casa, en vez de recurrir a la televisión, que es un muermo, te puedes distraer con esto:

El calatravo

La aventura de un personaje del siglo XVII

Crucita

Ojos azules

La cocina española de siempre.

Podría continuar, pero por ahora lo dejo AQUÍ.

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Si queréis seguir leyendo cosas de cocina, que ya sé que hay grandes aficionados a la materia, mirad en ESTE SITIO.

También te puedes entretener con un reportaje fotográfico que versa sobre las gracias de este país —que son muchas. Puede verse AQUÍ.

Bizcocho forrado de chocolate

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A esto se le podría llamar tarta, y desde luego que lo parece. Además, aviso, es buenísimo y muy fácil de hacer.

Lo primero es cocer uno de esos bizcochos que llevan yogur:

En un cuenco se baten tres huevos, se le añade un yogur (de los normales, nada de fantasías, aunque valen todos), se bate otro poco, y a la masa resultante se le añade la cantidad de aceite que quepa en el vasito del yogur; puede ser de girasol o de oliva o mitad y mitad. Luego dos veces el contenido del vaso del yogur con azúcar, y tres con harina.

Esta masa se bate (o se mezcla bien) de forma que quede compacta y sin grumos, y a continuación se le añaden dos o tres peras (de las de agua) peladas y más o menos picadas; mejor que estén bastante maduras.

El contenido del cuenco (la masa con las peras picadas) se vierte en un molde de horno y se cuece como cualquier bizcocho: a horno no muy fuerte (a 150º sólo por debajo) durante media hora o tres cuartos. Se mira de vez en cuando y se le mete una aguja, y cuando el bizcocho aún está medio blanducho, pero la aguja sale seca, se saca del horno y se deja enfriar. Este bizcocho no lleva levaduras ni nada de eso, luego no sube y se desborda del molde ni al final queda esponjoso.

Se le deja reposar en la nevera (está mejor de un día para otro), y el día que se vaya a comer se desmolda en una bandeja, se le corta por la mitad haciendo dos partes, la de arriba y la de abajo, y sobre la de abajo se echa la mitad del relleno.

Relleno: en un cazo se funden (a fuego muy lento) dos o tres tabletas de chocolate negro (unos 300 g), a las que se añade un poquitín de agua, otro poquitín de leche y uno o dos chorros de coñac (o de ron). También se puede añadir un poco de azúcar, según se vea cómo está de amargo; para ello, se prueba esta masa.

Una vez dispuesta una buena capa de chocolate sobre la parte de abajo del bizcocho, que se puede alisar con una cucharilla, se coloca encima la parte superior procurando que no lo aplaste demasiado, y una vez montado todo, se recubre con el resto del relleno, la masa de chocolate, cubriéndolo por completo, incluidos los laterales.

En esta foto se ve cómo queda:

Parece que luce poco, pero es que el chocolate es muy oscuro y no sale bien en las fotos.

Se deja reposar en la nevera hasta la hora de comérselo, y cuando se sirva se parte verticalmente en lonchas como cualquier bizcocho. Este es el aspecto que tiene el corte…

… que parece mazapán. Si se cuece menos (que la de la imagen) queda más cremosa por dentro, que a muchas personas les gustará más.

Ya me contaréis si os habéis chupado los dedos o no.

AQUÍ y AQUÍ se habla de asuntos de cocina española, y además, si quiere ver otras cosas (libros de varias clases, aunque sobre todo novelas de aventuras), hay que ir a ESTE ENLACE.

Para interesados en cocina española

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¿A que no sabes hacer tortilla de patata?, pero hacerla en serio, me refiero, como hay que hacerla. (Si sabes no digo nada.) ¿Y cocido castellano, español, madrileño, visigodo…, que los cuatro —y muchos más— son el mismo? ¿Y qué me dices del pisto, compendio de todas las esencias? ¿Y del gazpacho o del salmorejo? Tiene gracia pensar que el pisto y el gazpacho son cosas parecidísimas (cebolla, ajo, pimiento y tomate…) y auténticos comodines para quien esté interesado en comer bien, es decir, cosas buenas y bien hechas.

Si quieres aprender algo sobre ello puedes echar una ojeada a ESTA PÁGINA, y si te quieres esmerar por completo, MIRA ESTO.

Además, ¿quieres ver fotos? Pero fotos fotos, ¿eh?, sin tonterías. Pues mira AQUÍ o AQUÍ.

¿Y qué me dices de ESTO, que ya es el colmo?

Y además ESTO, novelas históricas y no tan históricas (aunque ya se sabe que esto de los libros es sólo para elegidos).

 

 

Salmorejo

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El salmorejo es una joya de la cocina española (andaluza, manchega, extremeña) que, como es lógico, en cada casa, en cada pueblo, en cada provincia, lo hacen de una manera, aunque suele ser muy parecido y siempre está bueno.

En esencia es tomate, pan, ajo, aceite de oliva y sal. Las proporciones pueden variar, pero viene a ser algo así:

Media barra de pan, kilo y medio de tomates, cinco o seis dientes de ajo y 200 c.c. de aceite. Sal a voluntad.

Lo mejor para hacerlo es una túrmix (o una termomix), pero con una minipimer se puede hacer también. Se convierte todo en un puré espeso, y listo. Se sirve frío, claro está, de nevera, y por encima se adorna con huevo duro y jamón, todo picado, y un chorrín de aceite de oliva.

Durante estos meses de mayo y junio he tomado varios en lugares diversos de la geografía española, y en todas partes lo sirven en plato sopero (como el de la foto). Tiene una ventaja sobre el gazpacho, y es que, por lo que sea, no lo hay de tetrabrick, porque también he tomado algún gazpacho, y en varios lugares me lo han dado de conserva (!).

Una alternativa a esto del salmorejo es poner menos pan (la mitad de lo dicho o menos) y añadir una manzana verde sin pelar (con la piel), aunque partiéndola en cuatro y quitándole el centro.

Más cosas de cocina hay AQUÍ y AQUÍ, y acción y aventura de Camargo Rain, que tampoco es una tontería, AQUÍ.

Y fotos de última hornada sobre la geografía española, AQUÍ.

Crucita y yo, la novela de las tres sinopsis

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Crucita y yo es una de mis novelas. No diré que la preferida, porque preferidas lo son todas (en esto sucede como con los hijos), pero me parece que tiene un pase. Sin embargo, por eso de que los árboles no dejan ver el bosque, no ha llegado a los lectores de la forma que había planeado: hay demasiadas novelas en este planeta, y resulta difícil que una sobresalga.

Bueno, pues por añadir algo diré que de ella se pueden hacer múltiples sinopsis. Por ejemplo, estas tres:

Crucita y yo

Esta es la vida de dos hermanas. La mayor se llama Nastasia, que con su madre emigró a la capital del reino cuando era pequeña. Veinte años después su madre volvió a quedar embarazada y tuvo otra hija, Crucita.

Las mujeres de este libro son fantásticas: Nastasia, Crucita, la abuela de las niñas, la madre, la tía Conchita –personaje de carácter…

Entre los hombres, en cambio, hay de todo. Del padre, mejor será no decir nada. El Rockero —el Rockero solitario—, el novio de Nastasia, es de lo que no hay, y los novios de Crucita son dos: Atahualpa, el bueno, y Rafa, del que igualmente callaremos.

Parece sencillo, pero no lo es tanto. Durante casi 700 páginas sucede de todo…, aunque no me tomaré el trabajo de destriparla: el que quiera enterarse, que la lea.

Lo anterior es un resumen sucinto, al alcance de todos los públicos, de lo que en las páginas del libro se cuenta. Sin embargo, esta labor (una síntesis de la narración) se puede abordar de mil maneras, y para que se vea que lo que digo es cierto y todo es cuestión de echarle más o menos fantasía al asunto, he aquí otra:

Crucita y yo

Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca…, y lo que es más, chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas…

Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (pero eso no se dice porque es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido.

¿Aún me escuchan…? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo…

 

Pero no queda aquí la cosa, sino que…

Crucita y yo es una novela, pero Crucita, su insigne protagonista, es una niña de las que no se ven –imagino que eso ha quedado claro–, aunque además es…

 C arismática

R ecomendable

U fana

C aradura

I lustrada

T eatrera

A tractiva

 Y uxtapuesta

 Y

O ptimista

 

 

Otros libros de Camargo Rain en Amazon pueden verse aquí:

https://www.amazon.es/Camargo-Rain/e/B019RODFL0

 

Fundamentos de la historia de España

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A muy grandes rasgos, se puede dividir en tres partes la historia del último millón de años en la península ibérica. De ellas, la primera, de la que no sabemos prácticamente nada, dura 988.000 años, es decir, casi todo este tiempo. La segunda, que iría desde el 10000 a.C al 1000 a.C., constaría de 9.000 años, larguísimo período, y por último, la tercera, de la que conocemos bastantes cosas, dura los últimos 3.000 años, desde el 1000 a.C. hasta la actualidad.

Tomando esto como criterio podríamos hablar de El principio, primera parte. Los pobladores sedentarios, es decir, el período en el que las personas, por imperativo de la agricultura y la ganadería, se asientan en el territorio (antes fueron errantes), época en que se ponen las bases de la sociedad que conocemos, y los últimos 3.000 años, cuando se desarrolla la sociedad hasta llegar al momento que vivimos.

Esta última parte se puede dividir a su vez en siete etapas, que son: La llegada de los pueblos de oriente; Las primeras invasiones (las de cartagineses y romanos); La época visigoda; La época musulmana; La España cristiana; La edad de oro y La España moderna.

La cronología, más o menos aproximada, de los últimos 3.000 años es la siguiente:

Los pueblos de Oriente; 1000 a 500 a.C. = 500 años

Cartagineses y romanos; 500 a.C. a 400 = 900

Época visigoda; 400 a 700 = 300

Época musulmana; 700 a 1000 = 300

España cristiana; 1000 a 1500 = 500

Edad de oro; 1500 a 1700 = 200

España moderna; 1700 a 2000 = 300

 

Por tantas y tantas edades ha pasado este trozo de tierra que conocemos como península ibérica, y quien escribe, que es aficionado a estas cosas, las ha tomado como motivos para unas cuantas novelas que se detallan muy por encima.

 

Dios conmigo sucede en la Edad Media y cuenta lo siguiente:

Un personaje ficticio –Ramón el calatravo– narra su existencia entera, que se cumplió a caballo de los siglos XII y XIII. Aprendiz de cantero, agricultor, herrero, siervo, soldado, señor de la guerra y constructor de catedrales góticas, desde el cenobio que habitó en las postrimerías de su vida rememora los lances que el albur le llevó a contemplar, entre los que descuellan la batalla de Alarcos y la de La Nava de la Losa, episodios que han pasado a la historia con letras mayúsculas.

Bereberes, traficantes, castellanos, reyes, ángeles y demonios, bailarinas y juglares, nobles y siervos, caballeros y labradores, gente de armas y de letras, dromedarios, sabuesos, simios, alanos, mulos y corceles y otros muchos animales que sería excesivo citar, componen la multitud que poblaba el mundo que le tocó vivir como uno más de los eslabones de la inagotable cadena de la humanidad, aquella que entre cerradas nieblas persigue fantasmas para concluir con las célebres palabras que dicen, ¡vanidad de vanidades…!, todo es vanidad.

Ojos azules es un compendio de episodios diversos que llevan desde la prehistoria hasta los tiempos actuales. Sus sucesivos protagonistas son descendientes unos de otros y tienen rasgos en común, como los ojos azules… En este libro aparecen los cazadores de las llanuras, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que nos habla la historia…, y todos ellos narrando su particular peripecia. Surgen las aldeas neolíticas, las ciudades antiguas, los oscuros bosques de la edad de las tinieblas (el mediœvo), los dieciochescos salones de la Venecia de Vivaldi… y los tiempos modernos. Y a guisa de ejemplo, este es el final de uno de los capítulos, que tiene como escenario la segunda cruzada:

Todos me miraron con interés, pues el comadreo era la ocupación más usual en el círculo en que me movía.

–Pues señores, ello es que me llaman el elefante… –e hice una marcada pausa–, lo cual se debe a que el alfil del ajedrez, personaje que siempre está al lado de los reyes, simboliza al elefante, ese animal que, incluso hoy, aún se utiliza en algunos ejércitos.

–¿No lo sabían ustedes? –inquirí triunfante de la curiosidad despertada, y tras contemplar los rostros de quienes me rodeaban, proseguí.

–Pero también a que en semejante juego –y allí entorné los ojos y bajé la voz– esta figura siempre se mueve en diagonal, es decir, torcidamente… –e hice hincapié en la palabra, porque el vocablo me satisfacía en lo más hondo y me reafirmaba en ciertos indicios que al vuelo había pescado acerca del aprecio que tan altas personas me profesaban, pues no me cabía duda de que aquellos torcidos manejos resultaban para ellos de suma utilidad.

–Pero aún hay algo más –continué ante el interés que leía en las caras–. ¿Saben ustedes cómo se me conoce también en ese eminente lugar que ocupan los poderosos?

El silencio se hizo en el grupo.

–¡Terrorista! –dije sin que un solo viso de temblor asomara a mi ambigua voz–. ¿Quieren creerlo…? Terrorista… Ese es el enigmático apelativo que las personas encumbradas añaden incomprensiblemente a mi afecta persona. Y ahora, díganme ustedes, señores míos que me escuchan: ¿sabe alguno de los que me rodean lo que significa semejante vocablo?

A Isidora no la he vuelto a ver, pues ya no me resulta necesario su concurso dado que mi situación está firmemente asentada. A lo que le dejé, que lo bautice como Jesús, pues con la voz de su nombre fue concebido. Ahora estoy ocupado con negocios más altos, y pocas cuestiones me pueden distraer de ellos. Mi señora ha faltado una vez más al respeto a su marido, el rey tonto, y allí soy necesario, ineludible. ¿Qué será lo que los reyes y sus consejeros encuentran en mi encogida persona? A veces se me figura desempeñar el desairado papel del santo Bernardo, que quedó atrás debido a su mala salud, pero mis pretensiones no son tan altas. Me maravilla pensarlo, y sólo se me ocurre una explicación: el rey es de madera, una con esmero labrada pieza del complicado juego que se dilucida en el entramado universal. No así la reina, esa avispada jovencita aquitana que, como su homónima, recorre las líneas sin que nadie pueda ponerle coto y presume de las gracias de que Dios la dotó ante cualquier galán que le salga al paso.

Y por último, he aquí El viaje del morisco, del que, entre otras cosas, se dice lo siguiente:

Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje del 1600 gaditano. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte…, sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de influyentes personajes entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte.

Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su transcurso, y de esta forma dejó escrito:

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.

Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

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Aparte de lo anterior traigo también unos

LUGARES DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA

para que se vea cómo es hoy este país:

Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y además ESTO, que es sólo para elegidos.