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Recursos para escritores

Hay infinidad de maneras para comenzar una narración, e infinidad de cosas que se deben evitar. Por ejemplo, si quieres que tu novela sea una novela kleenex, comienza de la siguiente manera:

Suena el despertador. La chica se levanta de la cama, y sin pensar en nada se mete en la ducha.

(Luego, una vez duchada, se puede hablar de la ropa que se pone, o incluso de la marca del maquillaje…, ja ja.)

Hay multitud de libros (del género rosa, claro es, y cortitos, con poca enjundia) que comienzan con esta retahíla u otra muy parecida. El inconveniente de ello es que, si bien parece que ello llama la atención del público femenino, en especial el joven, luego, una vez acabada la lectura, el objeto entero se arroja a la papelera del cerebro y no vuelves a acordarte de su existencia. Tiene esa propiedad. Mal rollo.

AXIOMA PRIMERO: Nunca hagas lo que está haciendo todo el mundo. Es como echar agua al mar. De ahí la escasa utilidad práctica de las redes sociales.

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OTRO EJEMPLO DE COMIENZO:

El tren sale del túnel. Ante él se presenta el larguísimo puente de hierro que ha de recorrer. Mientras los pasajeros duermen ajenos al peligro, la resoplante locomotora avanza imparable sobre los raíles…, pero he aquí que una mano asesina ha dispuesto las cosas de otra manera. En mitad del recorrido, cuando el convoy se cierne sobre la parte más alta de la estructura, la vía férrea, suelta de sus soportes, cede ante el peso y la enorme máquina se precipita hacia el abismo arrastrando buena parte de los vagones. […]

Este es el patrón que se podría llamar de catástrofe ferroviaria o catástrofe a secas, que en sus diversas variantes (guerra nuclear, incendio de una ciudad, etc.), es también muy utilizado para llamar la atención del lector.

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OTRO MODELO, que podríamos llamar de frase larga, puede comenzar de esta manera:

En la tarde del 2 de octubre de 1823 un anciano bajaba con paso tan precipitado como inseguro por las afueras de la puerta de Toledo en dirección al puente del mismo nombre. Llovía menudamente, pero sin cesar, según la usanza del hermoso cielo de Madrid cuando se enturbia, y la ronda podía competir en lodos con su vecino Manzanares, el cual, hinchándose como la madera cuando se moja, extendía su saliva fangosa por gran parte del cauce que le permiten los inviernos.

(Desafío al lector a que encuentre de dónde proviene este ejemplo. Se trata de un libro muy conocido.)

O bien (muy parecido al anterior):

Una gélida y lluviosa tarde de noviembre de no hace muchos años, envuelta en una gabardina y protegida por un paraguas de colores, entre las parpadeantes luces de los escaparates, la gente que se cruza y el rumor de los coches, con decisión desciende una figura por la madrileña calle del Marqués de Urquijo. Es una mujer a la que no estorba la lluvia, casi ni la advierte, pues tiene otros planes. Cruza las bocacalles sin prestar atención y algún coche toca la bocina. Ella va contenta y ríe, y mientras camina, que incluso parece hacerlo a saltitos, por dentro tararea una canción…

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O TAMBIÉN, otra forma de comenzar, manera descriptiva:

Por la linde del bosque, evitando las cenagosas orillas del lago, transita lejano un grupo de seres peludos y encorvados. Su caminar es en general torpe y perezoso, pero a veces algo llama su atención, pues se detienen, y tan pronto hozan el suelo levantando polvo como dirigen su mirada hacia lo alto mientras gruñen sordamente, gruñidos que en ocasiones se convierten en chasqueados aullidos que recorren el aire y obligan a levantar el vuelo a grandes bandadas de pájaros negros. Los pájaros revolotean caprichosamente sobre las copas de los árboles antes de volver a sus refugios, y los personajes que observamos, excitados por la búsqueda del almuerzo, brincan y dan volatines sin ton ni son, aunque en seguida, sin cesar en el guirigay, retoman la andadura que ni ellos saben adónde les conduce.

(Procedente de OJOS AZULES, una novela histórica del altos vuelos que pasa revista a sucesos acaecidos en diversas épocas, desde la Edad de la Piedra a la actualidad.)


En fin, espero que esta mínima acotación sirva a alguien para algo. Otro día pondré más ejemplos, y mientras tanto, siempre se puede echar una ojeada a ESTO.

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