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4,1 REVELADO DEL PAPEL

Esta es la parte del proceso de revelado de fotos que más gente conoce de oídas, pese a que no sea la más importante. (La más importante –como supongo que habrá quedado claro en páginas anteriores–, debido a que es cuando se producen los originales, es el revelado de negativos). A esta parte del proceso que vamos a describir ahora, generalmente se la conoce como positivar, ampliar, o hacer ampliaciones, y, como es de cajón, se trabaja con la ampliadora.

En el presente capítulo vamos a hablar de dos clases de copias. La primera son las ampliaciones propiamente dichas, es decir, fotos ampliadas al tamaño que creamos conveniente, que se describirá en el apartado AMPLIACIONES.

La segunda de estas clases de copias son las copias de contacto, es decir, el positivado de los carretes completos a su tamaño original, 24 por 36 mmts. Lo más fácil es positivar cada carrete (suponiendo que sean carretes de 36 fotos) sobre una hoja de papel de 24.30 cm, proceso que se describe más adelante en el apartado COPIAS DE CONTACTO.

 

 LUGAR DE TRABAJO

El lugar de trabajo es el laboratorio o cuarto oscuro, que ya hemos descrito en el capítulo 1º. Si le resulta necesario, vuelva a leerlo.

Tanto para hacer copias de contacto, como ampliaciones, usted necesitará una serie de herramientas, que se describen a continuación:

 

HERRAMIENTAS

1 – La ampliadora, con su objetivo, es el elemento fundamental, pues es el instrumento que proyecta la luz que pasa a través del negativo (la ampliadora es un proyector vertical).

ampliadora 2 letreros

Usted verá proyectado sobre el tablero un calco del negativo que haya colocado en ella, y si no ha colocado ninguno, lo que verá será un haz rectangular de luz que se proyecta sobre el tablero. (Para manejar este instrumento, la ampliadora, aténgase a las instrucciones del folleto, o, en caso de no tenerlo, pida que le informen en donde la haya comprado).

2 – Una luz roja de fotografía…

o amarilla, con las que se ve mucho mejor, aunque las amarillas y las verdes velan algunas clases de papeles, en cuyo caso hay que usar la roja de siempre.

La forma de averiguar si su luz de laboratorio vela el papel que va a usar es la siguiente: apague todas las luces menos la roja o la que quiera probar. Tome un trozo de papel fotográfico pequeño y colóquele encima una moneda. Expóngale a la luz que quiera probar y manténgale así un minuto. Revele ese trozo de papel a fondo –5 minutos– y fíjele (en las páginas siguientes se explica que es eso de revelarlo y fijarlo). Cierre el sobre de papel –si lo tenía abierto– y encienda la luz blanca. Si en el papel de prueba que ha hecho puede ver el contorno de la moneda, su luz de laboratorio vela el papel y, por lo tanto, no es adecuada para él y deberá usar la roja.

 3 – Tres cubetas del tamaño adecuado a las copias que usted pretenda hacer (de 18 por 24 cm, por ejemplo, o de 24 por 30, que se pueden considerar universales).

 (las cubetas deben ser de colores diferentes para distinguirlas, pero además, con objeto de usar siempre la misma para el mismo líquido, rotúlelas con un rotulador de los que no se borran con agua. En la blanca, escriba por fuera: revelador, o simplemente, rev; en las otras ponga paro, en una, y fij en la otra. El motivo de usar la blanca para el revelador es tener un término de comparación, cuando se está revelando con luz roja, de qué es blanco y qué no, porque con esa clase de luz se ve todo diferente)

 … aparte de dos pinzas de laboratorio (para manipular las copias sin mojarse los dedos en los líquidos), un embudo, un reloj que cuente segundos y papel fotográfico.

 

LÍQUIDOS

Los líquidos precisos para este proceso son tres: revelador de papel, baño de paro y fijador. Si ya ha revelado negativos sólo necesitará una botella más (también rotulada convenientemente) para guardar el revelador de papel, puesto que el baño de paro y el fijador ya preparados (diluidos en agua) son comunes a ambos procesos.

 

EL PAPEL FOTOGRÁFICO

 CLASES DE PAPELES

Nos toca ahora hablar del papel fotográfico, esto es, el soporte sobre el que va a copiar los negativos. Como dijimos antes, al proyectar un negativo sobre el papel, y revelar este, obtendremos un negativo de un negativo, o lo que es lo mismo, un positivo en el que recuperaremos los valores reales de las luces que tenía el cuadro fotografiado.

Los papeles fotográficos se clasifican atendiendo a sus diversas características, como son el tamaño (existe disponible en rollos y todo un abanico de hojas cortadas, desde las enormes a las muy pequeñas); la naturaleza de su soporte (cartón, papel, plástico); el acabado de su superficie (brillante, perlado, mate, semimate…) y el grado de contraste de su emulsión.

En lo que se refiere al tamaño, en un laboratorio casero se suelen utilizar hojas (que suelen venir en sobres o en cajas) de tamaños que oscilan entre 9 por 12 cm (las más pequeñas) hasta 24 por 30 cm (o incluso 30 por 40, aunque para esto necesitará unas cubetas demasiado grandes). Lo habitual es utilizar cubetas de 24 por 30 cm en las que se puede revelar cualquier tamaño de papel igual o menor a ellas, y las fotografías de este tamaño ya son unas señoras fotos. Para tamaños mayores, como es lógico, precisará cubetas mayores.

 Podríamos hacer una aclaración: como una fotografía, cuando se la contempla, es mantenida por la mano a una distancia aproximada de 40 o 50 cm, el tamaño adecuado para una mejor visión (en esto interviene el ángulo que los ojos humanos pueden abarcar sin moverlos) es de 15 por 24 cm, es decir, hojas de 24 por 30 partidas por la mitad. Hay un tamaño standard de los papeles, el 18 por 24 cm, que es quizá el más utilizado, aunque quien esto cuenta utilizó casi siempre el 15 por 24. Es cuestión de gustos y preferencias.

 En cuanto al soporte, esto es, el material sobre el que se ha extendido la emulsión, el más conveniente para un principiante es el denominado RC, hojas fotográficas con base de plástico, conveniencia que se debe a que, en comparación a las que lo llevan de papel o cartón, precisan un tiempo de lavado mucho menor. Los papeles fotográficos con base de cartón, como el Ilford Gallerie –que, según dicen, hacen las delicias de los entendidos–, requieren media hora de lavado bajo agua corriente, por los cinco minutos de los RC.

Si hablamos del acabado de su superficie, los más utilizados son el brillo y el mate, teniendo en cuenta que algunos semimates son en realidad mates, como sucede con los Ilfospeed de Ilford. El acabado mate presenta algunas ventajas, como son la ausencia de reflejos y la facilidad para los retoques, que se pueden aplicar con un simple lápiz. De todas formas, las superficies brillantes son preferidas por muchos, y cada cual determinará cuál es la que más le gusta. La granulosidad que presenta el perlado mata algo la definición del grano, aunque este es un acabado que tuvo mucho éxito en épocas anteriores para hacer retratos.

Y por último, en lo que atañe al grado de contraste que se puede conseguir con unos u otros, hay que decir que esta es la característica más interesante de esta clase de papeles. Si no se hace una idea clara de qué significa este concepto (contraste) pruebe a verlo en directo en su televisor, pues estos aparatos tienen un mando para regularlo. Ponga el color a cero y coloque el citado mando de contraste en uno y otro extremo. Cuando está todo grisáceo el contraste es mínimo y, al revés, cuando sólo se ven blancos y negros, máximo.

Lo mismo sucede con los diferentes papeles. Aplicados a la misma foto, los de bajo contraste producen copias muy grises, y muy contrastadas los de contraste alto (con blancos y negros muy acentuados). En términos comerciales hay una escala del 0 al 5, es decir, hay 6 grados. El 0 es el de menor contraste y el 5 el de mayor. Papeles de grado 1 o grado 2 son adecuados para hacer contactos y copias normales con negativos de contraste normal, mientras que si se quieren copias vigorosas hay que usar del 4 o del 5. Los grados 2 y 3, que son los que se consideran normales, son los que debe usar un lego en estas lides, por lo menos al principio. A continuación se puede ver la misma foto con tres grados de contraste diferentes.

andrylle contrast

Hay quien se cuestiona (y algunos le dan muchas vueltas) cuál es el grado de contraste más adecuado para cada fotografía, pero la regla es sencilla: la que a usted le guste más. Puede hacer pruebas, colocarlas unas al lado de otras y decidir, porque en esto no hay reglas fijas sino gustos particulares, y ya se sabe que sobre gustos…

 

Para terminar se puede añadir que existe en el mercado un tipo de papel, que se denomina multigrado, que tiene la curiosa propiedad de ser de contraste variable. Esto significa que el grado de contraste no está predeterminado en el papel sino que se lo decimos nosotros en el momento de hacer la copia colocando un filtro en la ampliadora. Como es lógico, para usarlo como tal (de contraste variable) necesitamos un juego de filtros. Ilford provee uno de hasta 12 gradaciones distintas (de 0 a 5 en pasos de medio punto). Esta clase de papel es muy interesante por diversos conceptos (nos excusa de disponer de diferentes tipos de papel, que siempre es engorroso), pero no se recomienda a principiantes. Además, su uso obliga a utilizar una luz roja, en vez de la más agradecida amarilla, pues es sensible a la radiación emitida por esta última.

 

EL LABORATORIO O CUARTO OSCURO

Instalar los útiles en el laboratorio es fácil. La ampliadora se coloca sobre una mesa. A un lado, las tres cubetas seguidas, de momento vacías, y al otro (al otro lado de la ampliadora) se reserva un sitio para tener (lo más lejos posible de los líquidos) el papel y los negativos que se vayan a usar.

La luz roja debe estar colocada de forma que ilumine el tablero de la ampliadora y, sobre todo, la primera de las cubetas, que será la del revelador. Y el reloj debe ocupar un sitio visible porque lo va a usar de continuo para medir el tiempo de exposición que se da a cada copia. (Hay relojes eléctricos específicos para estas tareas. Se enchufan entre la red y la ampliadora y resultan muy cómodos para trabajar con rapidez).

Los líquidos que vamos a usar –lo decía antes y lo repito una vez más– manchan, y manchan mucho. De hecho, las manchas de revelador no se quitan con nada, así que cuidado con la ropa, los muebles (no vaya a colocar las cubetas en alguna mesa de estilo), las alfombras, etc., porque salpicar es, por desgracia, inevitable, por poco que sea.

Lo primero que debe hacer es encontrarse cómodo. Debe estar sentado (si es posible) y llegar a todos los puntos sin levantarse. Todo lo que vaya a utilizar (papel, negativos, reloj, etc.) tiene que estar igualmente accesible, y la luz roja debe iluminar lo suficiente para vigilar lo que esté haciendo…, para lo cual lo mejor es fijarse en el siguiente esquema:

laboratorio en ángulo


 

Y por hoy, nada más. En el siguiente capítulo hablaremos de la mecánica del positivado de copias o ampliaciones.

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