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CAPÍTULO 3,3

EL PROCESO DE REVELADO DE LA PELÍCULA

Como desde que se abre el chasis hasta que la película esté dentro de la cuba tapada revelándose, debe permanecerse a oscuras (la luz roja sólo se usa para revelar papel), es preciso tener las cosas a mano porque no vamos a ver nada. Así que, etapa primera:

PONIÉNDONOS A REVELAR EL NEGATIVO:

Ante nosotros, y sobre la mesa, con la luz normal (blanca) encendida disponemos:

1/ La cuba de revelar (con el revelador necesario y a la temperatura adecuada ya dentro) destapada.

En la imagen siguiente se ve la cuba, una espiral (para meter un rollo) montada en el eje, la tapa-embudo (derecha arriba, por donde se meten y sacan los líquidos), y el cilindro negro (abajo a la izquierda) que, una vez colocada la tapa-embudo, permite girar la espiral dentro del tanque sin abrirle. La segunda tapa negra (a la derecha abajo) no suele ser necesaria, pues la tapa-embudo no permite el paso de la luz.

cuba negat 2,2

 

2/ La tapa de la cuba.

3/ La espiral en la que se enrolla la película.

4/ El eje de la espiral (que es un cilindro negro).

5/ El útil de dar vueltas a la espiral, que suele ser otro cilindro negro más fino que el anterior y que encaja en él (todo esto se puede ver arriba).

6/ El reloj puesto a cero y dispuesto para contar.

7/ El chasis, sin abrir, que contiene la película.

8/ Unos alicates u otra herramienta que nos sirva para abrir el chasis.

Esta disposición puede verse aquí debajo:

laboratorio para negat en ángulo

 

Entonces, etapa segunda, apagamos todas las luces,

 

NOS QUEDAMOS TOTALMENTE A OSCURAS,

nos sentamos ante la mesa y pueden comenzar las manipulaciones.

 

CARGADO EN LA ESPIRAL

Abrimos el chasis con unos alicates (o un abridor de botellas), sacamos la película con todo cuidado (sin desenrollarla del eje en que está montada), le cortamos un trozo del principio (el extremo que queda en la parte de fuera cuando la sacamos del chasis) de unos 10 cm y la enrollamos en la espiral…

 

Nota importante: este proceso de enrollar la película en la espiral es muy comprometido y difícil de describir aquí, con simples palabras. Hay que pensar que la película es muy delicada y no se debe tocar más que por los cantos; que hay que introducirla en una espiral, lo que a simple vista se nos antoja tarea imposible, y que todo ello debe hacerse totalmente a oscuras.

Las primeras veces, y mientras no se sepa cómo se hace, debe ensayarse a la luz normal con algún rollo que no sirva; intentarlo la primera vez a oscuras puede ser suicida. Estas espirales de plástico blanco que se utilizan para enrollar la película y poder meterla en la cuba…

(las Paterson, por ejemplo, que se pueden ver aquí:

http://www.patersonphotographic.com/patersondarkroom-details3.htm – ss4-developing-tanks),

… son unos artilugios muy ingeniosos que están pensados precisamente para ello. Hay que seguir las instrucciones de carga que indica el folleto que viene con la cuba. Se observará que es mucho más fácil de lo que parece a primera vista, pero, insisto, cuando se es novato hay que familiarizarse con el proceso (con un rollo que no sirva y la luz encendida, y tomando buena nota de lo que está sucediendo). Luego, cuando se le ha cogido el tranquillo, ya se puede hacer a oscuras.

En la imagen siguiente se ve cómo quedaría la espiral dentro de la cuba. La espiral, por supuesto, tendría enrollada la película, que no aparece en el dibujo.

cuba negat 4

PRECAUCIÓN: No obstante, si se encuentra en total oscuridad, con un rollo en la mano e incapaz de introducirlo en la espiral, no se deje llevar por el pánico. Procure no dañarlo y guárdelo en algún lugar que permanezca oscuro cuando encienda la luz, una caja de cartón que cierre bien, un cajón de la mesa… En definitiva, algo que haya previsto con anterioridad ante la posibilidad de tal contingencia (que no es tan rara como parece). Una vez puesta a salvo la película expuesta, encienda la luz e investigue los motivos por los que no es capaz de cargar el rollo en la espiral (no con el rollo que quiere revelar, claro, puesto que lo velaría). Apague la luz, inténtelo de nuevo, y si al fin se declara incapaz de ello (que no sería el primero), guárdela en algo que la proteja de la luz (una caja, o enróllela con cuidado y envuélvala en un papel opaco), y llévela a revelar a la tienda explicando el caso. Así, probablemente, su problema quedará resuelto y las fotos serán salvadas.

 

Pero vamos a suponer que todo ha salido bien y la película está enrollada por completo en la espiral.

A esta espiral (con la película enrollada) se la coloca el eje negro en donde va montada, y todo ello se introduce en la cuba, que, como decíamos, debe tener el revelador ya dentro.

 

REVELADO

Ponemos en marcha el reloj.

Colocamos la tapa-embudo a la cuba (bien cerrada), y encendemos la luz blanca.

 CON LA LUZ ENCENDIDA

 

En este momento estamos con la luz encendida y la cuba tapada con la película dentro revelándose. Con el útil de darle vueltas hacemos girar la espiral durante 15 segundos, y ha llegado el momento de hacer

 

LA PRUEBA DE LA GOTA

Esta prueba nos dice cuánto tiempo debe revelarse la película, y puede (y debe) hacerse siempre. Como la hacemos con la película, el revelador y la temperatura que estamos usando en ese momento, no hay confusión posible. Se trata de lo siguiente:

En el trozo que hemos cortado del principio del rollo echamos, en la cara mate (atención: en la mate, que es la sensible; no en la brillante) una gota del revelador que estemos usando, cogida de la misma cuba con el cilindro de revolver (que suele estar sumergido en el líquido), por aquello de conservar la temperatura a que esté actuando.

Comenzamos a contar el tiempo que transcurre y observamos lo que sucede. El lugar en donde ha caído la gota se vuelve más claro…, pero luego, de repente, poco a poco comienza a oscurecerse… Seguimos observando, y cuando ese lugar –en donde está la gota– se vuelve del mismo color que lo que la rodea, memorizamos el tiempo transcurrido. Por ejemplo, 24 segundos. Pues bien, ese valor dividido por 4, nos dice los minutos que hay que revelar ese rollo (el que tenemos en la cuba), con esa temperatura y ese revelador, los que estamos usando. En el caso descrito serían 24 / 4 = 6 (minutos), aunque si hubieran sido 32 segundos, serían 32 / 4 = 8 (minutos), etc.

 Tiempos de revelado normales, dependiendo de la concentración del líquido y de la temperatura a que esté, suelen ser de 5 a 10 minutos (es decir, que el lugar en que ha caído la gota tardaría en alcanzar el tono adecuado entre 20 y 40 segundos). Desconfíe del líquido que está usando si esta regla no se cumple. Si tras 50 o 60 segundos el lugar en que ha caído la gota no alcanza la tonalidad de lo que la rodea, o no se oscurece prácticamente nada, el revelador que está usando es muy poco activo o nada en absoluto. En tal caso, aún se puede remediar la situación.

Tire el líquido por el desagüe…

(no hay que abrir la cuba para ello; como ya se ha dicho, antes de usar este instrumento hay que familiarizarse con su manejo)

… y rellénela con agua limpia. Prepare entonces un nuevo revelador, vacíe la cuba de agua, vierta en ella la nueva preparación y haga otra vez la prueba de la gota.

Observará que entonces todo va sobre ruedas, y de esta forma se habrán salvado las fotos.

 

Una vez averiguado el tiempo que debe revelarse la película, sólo queda esperar a que transcurra, revolviendo cada minuto durante 15 o 20 segundos, más o menos, pasado el cuál se vierte el revelador en su botella con el embudo…

(insisto: no hay que abrir la cuba para ello: se vacía volcándola con cuidado. La película que está dentro sigue siendo sensible a la luz; si abre la cuba con la luz encendida, se estropea),

 

BAÑO DE PARO

… y, sin abrir la cuba para nada, se rellena con el siguiente líquido, esto es, el baño de paro que debemos tener preparado en su botella.

Revolvemos un poco, lo dejamos uno o dos minutos, más o menos, y valiéndonos del embudo devolvemos el baño de paro a su botella.

 

FIJADO

De la misma forma (sin abrir) rellenamos con el tercer líquido, el fijador preparado (diluido, no vaya a echar del concentrado, que es lo que le habrán vendido en la tienda), y al cabo de uno o dos minutos ya puede abrir la cuba. Se encontrará con la espiral metida en un líquido (el fijador que ha echado hace uno o dos minutos). Si quiere puede sacar la espiral y mirar la película que hay dentro sin sacarla de la espiral. Se puede sacar un poco del principio para ver si efectivamente está transparente por los bordes, excepto, claro, la numeración que lleva ahí, pero quizá sea mejor que se esté quieto y espere a que acabe el proceso: cinco minutos en el fijador. (Si el líquido está muy concentrado no tarda tanto, pero no conviene pasarse de concentración.)

Una vez transcurrido este tiempo se saca la espiral, se saca el principio de la película (unos 10 cmts.) tocándola sólo por los cantos, y se observa que esta debe estar transparente en donde no ha dado la luz y más o menos negra en donde sí ha dado. En todo caso, este principio (dado que es la cola que se utiliza para cargar la cámara) estará totalmente negro, negro que se acaba bruscamente en una zona transparente. A continuación empiezan las fotos propiamente dichas, cuadros regularmente espaciados a lo largo de la película.

Observe esto: en las zonas del borde, la película debe estar totalmente transparente, con los números (de los bordes) más o menos negros según haya revelado más o menos. Si no está transparente esto se debe a deficiencias en el fijado, por lo que sería conveniente que tirara el fijador que ha estado usando, preparara uno nuevo e introdujera en él la espiral con la película hasta que se produzca la transparencia. Tonalidades de color malva más o menos tenues en la parte transparente también indican insuficiente fijado, pero si es realmente tenue no importa y puede ser que la película sea en realidad así después de haberse fijado.

 

LAVADO

Una vez bien fijada (la película) llega el momento de lavarla. El lavado es también fundamental. Vierta el fijador en su botella y coloque la cuba abierta con la espiral dentro bajo el grifo de agua fría…

 Nota importante: en invierno y en sitios fríos conviene controlar la temperatura del agua, porque agua a 10º, por ejemplo, lava muy poco y muy despacio, en cuyo caso conviene lavar más tiempo. Una alternativa, pero cara, es abrir un poco el grifo de agua caliente para que el agua que salga del grifo esté entre 18 y 23º. No se debe lavar con agua por encima de esa temperatura, porque la emulsión, la capa sensible de sal de plata, se reblandece, se vuelve muy frágil y se raya con facilidad.

Otra cosa a tener en cuenta en lo que concierne al lavado es la pureza del agua. En determinados sitios, o en determinados momentos, esta agua puede no ser tan limpia como parece debido a filtraciones de arcilla, por ejemplo, o suciedad en las tuberías. Si usted observa que los negativos tienen pegadas partículas de arcilla o cualquier otra sustancia –y lo notará en cuanto intente hacer una ampliación, pues todos los defectos se aumentan prodigiosamente– puede optar (en próximos lavados) por poner un filtro en el grifo que no deje pasar estas partículas. Estos filtros se venden en tiendas de fotos, ferreterías, etc.

 

… llénela un par de veces, remueva y tire el agua, y colóquela a continuación de forma que el chorro de agua (no muy fuerte, pero que corra) entre por arriba, por el agujero del eje en donde está montada la espiral, y salga por los bordes rebosando. No hace falta poner la tapa, pero esto es a voluntad; lo importante es que el agua corra dentro de la cuba. (En las tiendas de fotos hay accesorios, unas gomas, para facilitar esta tarea).

Así se tiene de diez minutos a un cuarto de hora. Si es más, no importa. Lavar bien es importante para el futuro, puesto que los rollos mal lavados amarillean con el tiempo y se vuelven inservibles. Un rollo bien lavado y conservado aguanta 30 o 40 años (y más) en un estado perfecto para volver a hacer copias de él cuando se desee.

Una vez transcurridos esos 15 minutos (o más, 30 si el agua está muy fría) se cierra el grifo, se vacía la cuba (el rollo ya está lavado), se vierte dentro una medida (la mitad del tapón del frasquito puede ser una buena medida) de humectante, y se echa agua hasta llenar la cuba. Este es un líquido jabonoso (de hecho es un detergente a base de alcohol) cuya función es limpiar el negativo de residuos, porque el agua trae mucha cal y cosas por el estilo. (Como alternativa se puede usar algo del tipo del mistol vajilla.)

Tenemos ahora la cuba (con la espiral dentro) llena del líquido jabonoso (agua más medio tapón de humectante), en donde se deja unos 2 minutos. Se mueve un poco la espiral para que aquello haga efecto por igual y, al cabo de esos 2 minutos, se vacía la cuba por el desagüe (este líquido se puede guardar si se quiere en otra botella, pero no sé si vale la pena) y se saca la espiral con la película dentro. Esta puede tener algunas tenues pompas de jabón, pero eso no importa.

 

SECADO

Hemos llegado al punto culminante de toda la operación. La película está revelada, fijada y lavada dentro de la espiral. Con un cuidado exquisito sáquela de la espiral de forma que no se toque a sí misma en ningún punto (ni toque a nada, sobre todo por la cara de la emulsión; con los dedos, para sacarla, se toca sólo por los cantos), y cuélguela en sentido vertical y con ayuda de pinzas (de la ropa, por ejemplo, o de las que hay en las tiendas de fotos para ello) en algún lugar preferiblemente oscuro y, sobre todo, libre de corrientes de aire (que podrían pegar polvo en la emulsión húmeda) y lejos de personas curiosas y niños en general. No la escurra con esas pinzas de goma que hay para ello, porque podría rayarla; déjela tranquila. La película tarda en secarse (depende de la temperatura del aire) entre una y varias horas, y durante ese tiempo es mejor que se olvide de ella y ni la mire; cualquier intento de manipulación, paseos a su alrededor, etc., lo único que harán será añadir más polvo a su capa sensible (ya digo que cuando está húmeda se le pega cualquier cosa que flote en el aire) y esto es del todo indeseable. Hay quien tiene mucha prisa y la seca con un secador de pelo, pero esto contribuye en gran manera a ensuciarla y no lo recomiendo. En todo caso, si lo va a hacer, que el chorro de aire no sea muy caliente y dé sólo en el lado brillante.

 

CORTADO Y ARCHIVADO

Una vez completamente seca se corta (con unas tijeras) en tiras de 6 en 6 fotos y se mete con todo cuidado en los archivadores que, a tal efecto, venden en las tiendas. Estos archivadores se numeran correlativamente (por fechas: el 1 es el primero que hace usted; el 2 el siguiente, y así sucesivamente; y escriba también la fecha, al menos el mes y el año) y se guardan en una caja vacía, de zapatos, por ejemplo, o de galletas (sin migas), o de lo que usted quiera. Esta caja se mete en un cajón (se trata de protegerlo del polvo)… y ya tenemos el principio de su ARCHIVO, un archivo que, si ha seguido todos los pasos correctamente, le durará de por vida. Las fotos ganan en valor según va pasando el tiempo, de forma que…


 

En la entrega siguiente se hablará del positivado del papel, tarea que se lleva a cabo en el cuarto oscuro y con ayuda de la ampliadora.

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