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CAPÍTULO 3,1

PRELIMINARES SOBRE LA PELÍCULA

Antes de poder revelar algo, obligadamente tenemos que hacer fotos con la cámara. Para ello, como es obvio, necesitaremos una cámara, y que esta esté cargada con película.

De las cámaras, puesto que no es la materia que nos ocupa, no voy a hablar más que de pasada, pero así y todo diré que desde el punto de vista de su formato, esto es, el tamaño de película que utilizan, hay dos categorías: las que hacen fotos sobre rollos de 35 mm, que son las más comunes, y las que se cargan con rollos 120 o 220, más grandes y aparatosas y que por lo común utilizan los profesionales.

Las cámaras más asequibles, y con las que debe comenzar su andadura el fotógrafo novel, son las que utilizan los rollos de 35 mm, que a su vez se dividen en compactas y réflex.

Las primeras son más sencillas de manejar pero no permiten cambiar el objetivo, de forma que tendremos que hacer las fotos con el que la cámara tenga montado, que suele ser de 50 mm de longitud focal, es decir, un objetivo normal, que ve la perspectiva aproximadamente como la ve el ojo humano.

Las segundas, las réflex, son las más usadas, y ellas sí permiten la colocación de uno u otro objetivo. Normal, por supuesto, pero también gran angulares y toda clase de teleobjetivos.


Dos de esas cámaras réflex, dos modelos legendarios.


Una Péntax Spotmatic (negra, además).


Nikon 2,5Una Nikon F2

Y en cuanto a las que se cargan con rollos 120 o 220, la división es la misma. Las hay de objetivo fijo (la Rolleiflex de doble objetivo y su hermana la Yashica), y réflex con objetivos intercambiables, como la proverbial Hasselblad, los diversos modelos de Mamiya o Brónica, o la Asahi Pentax de 6.7. También hay cámaras de placas, pero estas son únicamente para profesionales y no nos interesan.

Supongamos que ya tenemos una cámara, y si lo que queremos es tomar fotos, deberemos a continuación cargarla con alguna clase de película. Ahora bien, ¿con qué película?

Clasificación de las películas

Desde un cierto punto de vista, las películas se dividen en 1/ las sensibles al color que reflejan los objetos iluminados, y 2/ las que (independientemente del color) sólo son sensibles a la cantidad de luz que reflejan estos objetos, interpretándola como una sucesión de grises, desde el negro (valor 100 de gris) hasta el blanco (valor 0).

Las diversas clases de películas que reproducen el contraste entre las luces que reflejan los objetos, o películas para blanco y negro, aparte de su anchura (ya dijimos que hay rollos de 35 mm y rollos de 120 o 220), se diferencian sobre todo por su capacidad de ser impresionadas por la luz, o lo que es lo mismo, por su sensibilidad. Hay películas muy poco sensibles, otras de sensibilidad media, y aún otras de sensibilidad alta o muy alta.

Las ventajas e inconvenientes que presenta cada clase son los siguientes:

Las películas de sensibilidad baja, es decir, que necesitan gran cantidad de luz para ser impresionadas, tienen muy buena definición, es decir, presentan una textura de grano extremadamente fino, inapreciable a simple vista. Tras ser reveladas en condiciones normales su contraste es bajo, y debido a la enorme gama de grises que ofrecen son capaces de captar detalles muy delicados: cuando se amplían los reproducen con extrema fidelidad. Sin embargo, como su sensibilidad a la luz es poca, no son adecuadas para hacer fotos en condiciones lumínicas desfavorables, como sucede dentro de una habitación, bajo los árboles de un bosque o en una calle nocturna. (Esto es así en líneas generales, y no quiere decirse que no deban utilizarse nunca en las circunstancias mencionadas.)

En la gradación estándar, esta clase de película está dentro del rango de ISO 25 o ISO 50 (en la escala ISO de clasificación científica de la sensibilidad de las películas, que va desde ISO 15, para las más insensibles –las de mayor definición o grano más fino, por lo tanto–, a ISO 3200 o incluso 6400 para las extremadamente sensibles).

Vienen luego las de sensibilidad media (ISO 100 a ISO 200), que son las más comúnmente usadas. Las más conocidas son la Ilford FP5 y la Plus-X de Kodak. Estas son películas –podríamos decir– que lo mismo sirven para un roto que para un descosido. Son apropiadas para condiciones normales de luz, tomas a pleno sol o en días nublados, paisaje, retrato, etc., y aunque tienen un grano un poco más grueso que las anteriores, este sigue siendo muy pequeño y con ellas se consiguen muy buenas ampliaciones sin pérdida de detalles. Su contraste es medio.

Por último, nos quedan por citar las de gran sensibilidad, desde ISO 400 en adelante. Esta clase de película es la más recomendable para un novato, y las más conocidas y usadas son la HP5 de Ilford y la Tri-X de Kodak, las dos de una sensibilidad nominal de 400 ISO. Cuando son reveladas correctamente muestran un grano algo más grueso que las anteriores (lo que presta un aspecto inconfundible a las copias que de ella pueden hacerse), y el contraste también suele ser mayor, lo que se corregiría, caso de ser preciso, utilizando papeles de contraste bajo. Su utilidad, sin embargo, es muy grande, y ahora se verá por qué.

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Foto tomada sobre película de 50 ISO: poco contraste y ausencia de grano.

Foto tomada sobre 400 ISO (HP5). Mayor grano y contraste, aunque desde luego, otro aspecto.

En estas dos fotografías se puede apreciar (de manera algo exagerada) la diferencia entre emulsiones de distinta sensibilidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta también la fidelidad del reproductor, pues los medios digitales las enmascaran: en un móvil, probablemente, se vean las dos iguales.


He dicho que es la más apropiada para un novato porque con ella puede hacerse cualquier clase de foto (estas sí que son las auténticas películas todo terreno, y las que mejor prensa tienen y han tenido entre los fotógrafos más renombrados), pues aparte de funcionar inmejorablemente en las condiciones habituales, como son las fotos diurnas, permiten tomar también las nocturnas. Quien esto narra ha pasado media vida documentando la sociedad que a su alrededor se cernía (paisaje, vida cotidiana, comilonas, amigos, juergas –unas diurnas, otras nocturnas–, espectáculos, retratos, moda, publicidad…; en fin, todos los géneros y ambientes), y para ello no conté sino con una réflex (Pentax Spotmatic, Nikon F2), un gran angular de 28 mm (mi preferido, aunque también usé mucho el de 24, y durante una buena temporada un 20 mm que era una maravilla), y buena provisión de HP5, la película de Ilford por antonomasia, todo lo cual fue iluminado aprovechando únicamente lo que se ha dado en llamar luz disponible.

El concepto de luz disponible se refiere a la sistemática ausencia de flash, es decir, a utilizar la cámara con la luz que, de manera natural, ilumina cada escenario, ya sea un bosque, una llanura, el interior de un bar, un tablado lleno de gente…, y no importa si en la ciudad o en el campo, en los pueblos o en las más quebradas costas… En fin, lo que ustedes quieran y donde ustedes quieran.

Poquísimas fotos he hecho con flash (únicamente en estudio y con flashes de estudio, que allí sí es obligado), y la consecuencia que de ello he sacado, sobre todo ahora, que lo veo con una perspectiva de bastantes años, es que semejante artilugio no es necesario en absoluto. Al contrario, resulta contraproducente, pues ilumina (habría que decir sobreilumina) de una forma completamente absurda (a partir de un filamento minúsculo que, para mayor inri, suele estar colocado sobre la cámara) lo que ya está iluminado de manera natural. ¿Que hay poca luz? Muy poca tiene que haber para que una película 400 ISO se encuentre en apuros, y en último caso (pero esto ya es en casos extremos), bueno, pues no se dispara o se dan exposiciones largas (hasta 1/8 de segundo), que con buen pulso y un gran angular son perfectamente factibles sin miedo a que se vaya a mover la cámara. (Con teleobjetivo, por supuesto, no pueden hacerse fotos a 1/8 de segundo, pues saldría todo borroso.)

noche 2 1224-31 800En la cocina de un bar con la luz del techo (a 1/30 y 2,8): esta calidad da el HP5.

En lugares en los que sucede lo contrario, es decir, cuando se fotografían paisajes o cualquier clase de escenas iluminadas por un sol más o menos violento, nada nos impide intercalar entre esa fuente de luz y la película uno o dos filtros (se colocan roscados ante el objetivo), que la reducen en gran manera. Lo normal es utilizar filtros de colores (para las fotos en blanco y negro tomadas en exterior su uso es obligado debido a las características cromáticas de la película, más sensible al azul que al resto de las radiaciones), en especial el naranja (complementario del azul), e incluso un polarizador delante de él. Con esta combinación la luz disponible se divide por varios factores, con lo que utilizando además los mecanismos del diafragma y el obturador, siempre estaremos en situación de poder tomar fotos correctas.

En definitiva, que con película 400 ISO usted podrá hacer fotos en todas partes, y tanto de día como de noche, variando simplemente los controles de la cámara y quitando y poniendo filtros.

Doy aquí algunos valores para que se aprecien debidamente estos extremos:

DE DÍA, panoramas iluminados:

Con filtro naranja o verdoso, use 1/250 y f:16

Con filtro naranja y (además) polarizador, use 1/250 y f:8

panorama 2648 800 2


 

DE DÍA, retratos a la sombra (no se deben hacer retratos a pleno sol, pues se producen sombras indeseables en la cara y las personas fotografiadas tienden a arrugar el ceño):

Con filtro amarillo verdoso (que es el que mejor equilibra los tonos de la piel), use 1/250 o 1/125 y f:8

día retrato sombra RIMG10155 800Retrato a la sombra

bajo árboles 2911-39 900Bajo los árboles


 

DE NOCHE, sin filtros (guárdelos en el bolsillo):

En lugares cerrados, como pueden ser las habitaciones y los bares, o en las calles nocturnas, etc., use 1/30 o 1/15 y f:2,8

Foto nocturna: papel blanco como reflector. Seguramente hecha a 1/60 y f:2,8; y sin filtros, por supuesto.

En calles normalmente iluminadas…

A este respecto debe tenerse presente que la diferencia en el flujo de luz por unidad de superficie entre un ambiente diurno, a pleno sol, y uno nocturno (pongamos, en una calle iluminada por farolas no especialmente brillantes) es del orden de 2 elevado a la decimotercera potencia, o lo que es lo mismo, 8.000 veces mayor. Así y todo, tan abultada desproporción puede ser corregida usando los mecanismos citados –apertura del diafragma, velocidad de obturación y uso de filtros– sin menoscabo de la imagen.

(Esta extensa acotación sobre mi método, receta o procedimiento para la toma de vistas, es una más. No hay que tomarla al pie de la letra en ningún sentido, y cada cual, variando esto o lo otro, está obligado a elaborar el complejo sistema de sus preferencias. Eso sí, lo dicho hasta aquí funciona a las mil maravillas y lo recomiendo; puede ser un punto de partida.)

Aparte de las mencionadas, existen otros tipos de película, como la XP2 de Ilford, cuya emulsión no consiste en sales de plata sino en colorantes orgánicos. La calidad de sus reproducciones es magnífica, combinando la finura de grano con una gran sensibilidad a la luz. Sin embargo, como para revelarlas es preciso enviarlas a un laboratorio especializado, pues se procesa con los reactivos que se utilizan para la película de color (y esto es todo lo contrario a lo que aquí va a ser tratado), fuera de esta mención no añadiré ninguna otra cosa sobre ellas.

Resumiendo: tenga siempre presente que hay muchas clases de películas. Yo me he decantado por las emulsiones más rápidas (las de 400 ISO) porque te permiten utilizarlas en gran variedad de ambientes, pero en determinadas situaciones puede resultar más adecuado utilizar otras de 100 ISO, o incluso de 50, ya que el contraste conseguido y el tamaño del grano también tienen su importancia. Todo depende de las circunstancias y del fin a que estén destinadas esas fotografías.

Nota adicional:

Convengo en que los anteriores párrafos pueden resultar casi incomprensibles para un lego, pero no se desanime por esto. Hoy quizá no lo entienda más que a medias, pero si se pone a ello y lo practica con asiduidad, comprobará que con el tiempo las nieblas se van disipando, que los conceptos oscuros se tornan en realidades…, y que incluso a lo mejor algún día la cabeza le dice, esto lo he oído antes en alguna parte


En la entrega siguiente, el capítulo 3.2, hablaremos del procedimiento para revelar la película.

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