FILTROS PARA BLANCO Y NEGRO 

Cuando se hacen fotografías en blanco y negro y en exteriores, es preciso usar filtros. Ello se debe a que la película no ve lo mismo que los ojos, y no digamos ya que el cerebro, que es quien realmente “ve”. La película de blanco y negro es muy sensible a las radiaciones azules y mucho menos a las rojas (que nuestros ojos), y eso debe tenerse en cuenta so pena de tener todos los cielos de las copias blancos, que es un efecto muy feo. Para corregirlo se usan filtros de colores planos, desde el amarillo al rojo intenso pasando por el verde. Los filtros skylight o de ultravioletas, que se usan como protectores de la lente frontal, no producen ningún efecto práctico, excepto, si acaso, pérdidas de nitidez, por lo que se desaconseja su uso.

Los filtros se reservan para fotos con sol. Si el día está nublado, su efecto disminuye de tal manera que no vale la pena usarlos. Además, los filtros quitan luz, por lo que debería abrirse más el diafragma o dar una exposición más larga con el obturador, lo que redundará siempre en pérdidas de nitidez.

 Los efectos más espectaculares se consiguen con filtros más oscuros, y al revés; esto es, con un filtro rojo oscuro los cielos presentarán un gran contraste entre zona azul y nubes blancas y con filtro amarillo el contraste se apreciará menos. (Ya digo, siempre que haya sol). Dado esto, se podría argumentar que el intermedio, filtro naranja, sería el más útil, pero cuidado, pues si hace usted fotos de montañas verdes los prados se oscurecerán mucho más de lo deseado, puesto que el verde es complementario del naranja. Para que no suceda tal cosa use un filtro verde medio (no demasiado oscuro) que conserva el contraste en los cielos; si las escenas son de playa, el naranja sí es adecuado. Si quiere un efecto aún más acusado utilice uno rojo, y si se trata de retratos, lo ideal es uno amarillo fuerte o naranja, que contrastará el color de la piel; el verde medio también es adecuado para retrato. Y si quiere un efecto abracadabrante en los paisajes, añada a su filtro verde o naranja un polarizador; puede colocar ante el objetivo cuantos filtros quiera, uno encima de otro, pero como cada uno quita una fracción de la luz disponible, si pone varios ni usted ni la película verán nada; de todas maneras, poner más de dos es exagerar. El polarizador es un filtro obligado para hacer fotos en color en exteriores, y sus resultados en blanco y negro son también muy buenos, pero, dada su “espectacularidad”, tiende a abusarse de él, lo que hay que evitar.

Si a pesar de lo dicho insiste en hacer fotos en exteriores con película de blanco y negro y sin filtro, aténgase a las consecuencias.

Todo lo anterior no tiene ninguna utilidad si se hacen fotos en interiores. En este caso lo único que hace un filtro es quitar luz, preciado bien que suele escasear en estos sitios, ya se trate de habitaciones, bares, coches, la calle nocturna o cualquier otro escenario, de forma que quítelo y guárdelo en el bolsillo.

A continuación puede verse la imagen superior fotografiada en blanco y negro con diversos filtros:

 

Sin filtro

 

Con filtro suave, amarillo-verdoso o naranja.  

 

Efecto muy contrastado con filtro rojo más polarizador.

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