Pocos bares se pueden encontrar hoy en día como este, pues vivimos en la era del plástico y el mármol de pega. Aquí se comen alubias y bacalao con tomate, como tiene que ser (también hay otras cosas, pero esas que las descubra cada cual), y se charla, se respira, se vacila y, llegado el caso, se sale a la parte de fuera a solazarse con el excelente clima, incluso en verano. Está en una comarca del norte de España que se llama Trasmiera (al lado de Santander), y en un pueblo que se llama Hoz de Anero, justo enfrente de la iglesia. Ya me contaréis.
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Me encantan los bares que se mantienen como hace años y años… se respira un ambiente mucho más agradable… y por supuesto la comida es mejor. A mí este bar me pilla bastante bastante lejos, pero por dode vivo hay un par que se mantienen como en su época, son los más antiguos de la ciudad, y suelo ir de vez en cuando.